La imagen de Lionel Scaloni llorando después de perder la final del Mundial 2026 podría parecer el cierre de una historia. Sin embargo, también puede ser la fotografía que mejor explica todo su ciclo: un entrenador que nunca escondió sus emociones, que construyó un equipo alrededor del compromiso colectivo y que llevó a Argentina a competir por casi todos los títulos posibles.
España ganó la final por 1-0 con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. La Albiceleste no pudo defender la corona obtenida en Qatar, pero alcanzó su segunda final mundialista consecutiva y confirmó algo que ya nadie puede discutir: la etapa de Lionel Scaloni se encuentra entre las más importantes de toda la historia del fútbol argentino.
La derrota duele, especialmente porque el partido estuvo a pocos minutos de llegar a los penaltis. Pero una final perdida no borra ocho años de reconstrucción, cuatro títulos oficiales, una tercera estrella mundial y una conexión con los aficionados que parecía imposible recuperar.
La Scaloneta ya no es solamente un apodo. Es el nombre de una época.
Lionel Scaloni, el entrenador en el que pocos confiaban
Cuando Lionel Scaloni asumió la selección argentina en 2018, casi nadie imaginaba lo que estaba por comenzar.
Argentina acababa de quedar eliminada del Mundial de Rusia después de perder 4-3 contra Francia en los octavos de final. El equipo arrastraba frustraciones, cambios de entrenadores y varias finales perdidas. La relación entre la selección y buena parte de los aficionados estaba desgastada.
Scaloni fue designado inicialmente como entrenador interino junto a Pablo Aimar. Su experiencia como técnico era muy limitada y su nombramiento fue recibido con numerosas críticas. Para muchos, se trataba de una solución temporal mientras la Asociación del Fútbol Argentino encontraba un entrenador con mayor trayectoria.
Pero el interino se quedó.
Lejos de realizar grandes promesas, Scaloni comenzó a renovar el plantel y a rodearse de un cuerpo técnico formado por antiguos futbolistas como Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala. Algunos jugadores históricos continuaron, mientras aparecían nuevos nombres dispuestos a ganarse un lugar.
No existía un proyecto lleno de frases grandilocuentes. Había trabajo, observación y una idea sencilla: volver a construir un equipo.
La Copa América 2019 fue el verdadero comienzo
El primer gran torneo de Scaloni fue la Copa América 2019, disputada en Brasil. Argentina no fue campeona, pero aquel campeonato resultó fundamental para entender lo que sucedería después.
La selección comenzó con dudas, perdió ante Colombia y empató contra Paraguay. Con el paso de los partidos, el equipo mejoró y llegó hasta las semifinales, donde fue eliminado por Brasil. Posteriormente venció a Chile y terminó en el tercer puesto.
Visto desde el presente, aquel bronce puede parecer un logro menor frente a todo lo que vendría después. Sin embargo, en ese torneo comenzaron a consolidarse varios pilares del nuevo ciclo.
Scaloni encontró una base, el plantel recuperó confianza y Lionel Messi empezó a sentirse rodeado por un grupo capaz de compartir la responsabilidad. Ya no se trataba de esperar que el capitán solucionara todos los problemas. La selección debía trabajar para darle mejores condiciones.
Después de aquella derrota contra Brasil, Argentina inició una racha de 36 partidos invicta. Fue la señal definitiva de que algo había cambiado.
Copa América 2021: la noche que terminó con 28 años de espera
El 10 de julio de 2021 llegó el primer gran momento de la Scaloneta.
Argentina enfrentó a Brasil en la final de la Copa América, en el estadio Maracaná. Era difícil imaginar un escenario con mayor presión: el clásico sudamericano, en territorio brasileño y con una selección argentina que llevaba 28 años sin conquistar un título oficial.
Un gol de Ángel Di María decidió el partido. Argentina ganó 1-0 y Lionel Messi levantó su primer gran trofeo con la selección absoluta.
Aquella victoria liberó a toda una generación. También cambió para siempre la mirada sobre Scaloni. El entrenador que había llegado como una alternativa provisional acababa de vencer a Brasil en su estadio y de terminar con una de las sequías más dolorosas del fútbol argentino.
El título fue importante, pero la forma de conseguirlo también dejó una huella. Los jugadores celebraron como un grupo de amigos. Los suplentes acompañaron a los titulares, los más jóvenes protegieron a los veteranos y todos corrieron hacia La Pulga Messi cuando terminó el partido.
Argentina había vuelto a ser campeona, pero también había recuperado algo que parecía perdido: la sensación de tener un verdadero equipo.
La Finalissima 2022 confirmó que Argentina estaba preparada
En junio de 2022, Argentina se enfrentó a Italia en Wembley por la Finalissima, un partido entre los campeones de Sudamérica y Europa.
La Albiceleste ganó 3-0 con goles de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala. Más allá del resultado, la actuación mostró a una selección madura, segura y capaz de dominar a un rival europeo de primer nivel.
Aquel encuentro terminó de transformar la ilusión en confianza. Argentina llegaría al Mundial de Qatar como una de las principales candidatas y con una extensa racha invicta.
El nombre “La Scaloneta”, que inicialmente había surgido casi como una broma por la falta de experiencia del entrenador, ya representaba una identidad. Subirse a ella significaba creer en un equipo que competía con humildad, intensidad y una enorme solidaridad dentro del campo.
Qatar 2022 y la tercera estrella de Argentina
El Mundial de Qatar comenzó de la peor manera posible. Argentina perdió 2-1 contra Arabia Saudita y quedó obligada a reaccionar desde el segundo encuentro.
Ese golpe pudo destruir al equipo. En cambio, terminó mostrando una de sus mayores fortalezas.
Scaloni realizó cambios, modificó el mediocampo y encontró una formación más equilibrada. Argentina venció a México y Polonia, eliminó a Australia, superó a Países Bajos en una dramática tanda de penaltis y derrotó 3-0 a Croacia en las semifinales.
La final contra Francia fue uno de los partidos más emocionantes de la historia de los Mundiales. Argentina estuvo dos veces por delante, pero Kylian Mbappé mantuvo con vida a los franceses. Después del 3-3, todo se decidió desde el punto de penalti.
Emiliano Martínez volvió a ser decisivo y Gonzalo Montiel convirtió el lanzamiento final. Argentina era campeona del mundo por tercera vez y Lionel Messi levantaba el único trofeo que todavía le faltaba.
Scaloni había conseguido lo que parecía imposible. El entrenador cuestionado en 2018 fue elegido posteriormente como el mejor técnico del mundo en los premios The Best de la FIFA.
Copa América 2024: ganar después de haberlo ganado todo
Después del Mundial apareció un desafío diferente. Argentina ya había conquistado la Copa América, la Finalissima y la Copa del Mundo. Mantener la ambición después de alcanzar la cima podía resultar más difícil que llegar hasta ella.
La respuesta llegó en la Copa América 2024.
Argentina volvió a alcanzar la final y se encontró con una fuerte selección de Colombia. El encuentro llegó a la prórroga sin goles. En el minuto 112, Lautaro Martínez marcó el 1-0 que le entregó a la Albiceleste su segunda Copa América consecutiva.
La victoria también demostró la capacidad de Scaloni para leer los partidos. Lautaro, Leandro Paredes y Giovani Lo Celso habían ingresado desde el banquillo y los tres participaron en la jugada del gol.
Con ese título, el ciclo alcanzó cuatro trofeos oficiales:
- Copa América 2021.
- Finalissima 2022.
- Copa Mundial de la FIFA 2022.
- Copa América 2024.
A ellos deben añadirse el tercer puesto de la Copa América 2019 y el subcampeonato del Mundial 2026.
Mundial 2026: una derrota que no borra el camino
Argentina llegó al Mundial 2026 como defensora del título y con varios integrantes de la generación de Qatar. Scaloni debió combinar la experiencia de los campeones con la renovación necesaria para afrontar el torneo más extenso de la historia.
La selección logró superar momentos difíciles y volvió a instalarse en la final. Con ello, Scaloni se convirtió en el segundo técnico argentino, después de Carlos Bilardo, capaz de dirigir al país en dos finales mundialistas consecutivas.
El último obstáculo fue España. El equipo dirigido por Luis de la Fuente controló buena parte del encuentro, pero Argentina resistió hasta la segunda mitad de la prórroga. Ferran Torres marcó el único gol y terminó con el sueño del bicampeonato.
Del otro lado también había una historia extraordinaria: la de Luis de la Fuente, el entrenador que pasó del paro a ser campeón del mundo con España.
Después del encuentro, Scaloni apareció profundamente emocionado. Reconoció la superioridad española, defendió el esfuerzo de sus jugadores y dejó abierta la incógnita sobre su continuidad.
Las lágrimas no fueron únicamente por una final perdida. También parecían contener el peso de ocho años de presión, viajes, decisiones y momentos inolvidables.
¿Por qué la Scaloneta fue mucho más que sus títulos?
La Scaloneta consiguió algo que no puede medirse solamente contando trofeos. Logró volver a unir a la selección con su gente.
Durante años, cada derrota argentina provocaba discusiones sobre Messi, los entrenadores y los jugadores que actuaban en Europa. Con Scaloni, esa relación cambió. Los aficionados volvieron a sentirse representados por futbolistas que corrían, luchaban y celebraban como ellos.
El entrenador creó un ambiente en el que cada jugador entendía su función. Messi continuó siendo la figura principal, pero el equipo dejó de depender únicamente de una genialidad suya. Rodrigo De Paul aportó energía, Emiliano Martínez se convirtió en un especialista para los momentos decisivos, Cristian Romero fortaleció la defensa y Julián Álvarez representó la intensidad de la nueva generación.
Scaloni tampoco quedó atado a un único sistema. Cambió formaciones, modificó nombres y adaptó el plan a cada rival. Su mayor virtud no fue inventar una táctica revolucionaria, sino conseguir que casi todas sus decisiones fueran comprendidas y respaldadas por el grupo.
Esa confianza se notó en los momentos más difíciles. Después de perder contra Arabia Saudita, Argentina no se desmoronó. Cuando Países Bajos empató sobre el final, el equipo resistió. Ante Francia, volvió a levantarse después de perder dos veces la ventaja. Y en 2026 fue capaz de regresar a la final cuando muchos pensaban que la generación de Qatar ya había alcanzado su techo.
¿Es Scaloni el mejor técnico de la historia de Argentina?
Comparar épocas siempre resulta complicado. César Luis Menotti construyó al campeón de 1978 y dejó una identidad futbolística. Carlos Bilardo ganó el Mundial de 1986 y alcanzó otra final en 1990. Alfio Basile conquistó cuatro trofeos durante una etapa inolvidable a comienzos de los años noventa.
Scaloni no borra ninguno de esos legados. Pero sus números le permiten sentarse en la misma mesa.
Ganó cuatro títulos oficiales, entre ellos un Mundial y dos Copas América. Alcanzó dos finales consecutivas de la Copa del Mundo, superó los cien partidos como seleccionador y dirigió uno de los periodos más regulares de la historia argentina.
¿Es el mejor de todos? La respuesta siempre tendrá una parte personal. Sin embargo, si se valoran los títulos, la duración del ciclo, la regularidad y la conexión conseguida con los aficionados, existen argumentos de sobra para colocarlo entre los primeros.
La Scaloneta ya quedó para siempre
Argentina no pudo sumar su cuarta estrella en 2026, pero el resultado de una final no cambia todo lo construido.
Scaloni tomó una selección golpeada, rejuveneció el plantel, devolvió la confianza a Messi y terminó con 28 años sin títulos. Después ganó en el Maracaná, conquistó Wembley, levantó la Copa del Mundo en Qatar, volvió a ganar América y alcanzó otra final mundialista.
La Scaloneta hizo que millones de personas salieran a las calles, se abrazaran con desconocidos y volvieran a esperar cada partido de la selección con ilusión.
Algunos equipos ganan una competición y desaparecen con el paso del tiempo. Otros crean recuerdos que acompañan a una generación durante toda su vida.
La Scaloneta pertenece al segundo grupo. Con Scaloni en el banquillo o sin él, su lugar en la historia argentina ya está asegurado.







